FALSOS MITOS SOBRE EL TIBURÓN

Analizamos algunas de las creencias más extendidas acerca del pez al que Spielberg lanzó a la (mala) fama en 1975. ¿Es realmente tan temible?

 Hay algunos animales que están rodeados de un halo de misterio, temor o respeto que, en ocasiones, también nos lleva a estar desinformados sobre la naturaleza real de estas especies. Ocurre con el lobo, con las orcas y, en el caso que nos ocupa, con el tiburón blanco. Es cierto que es un animal que impone, y que cuenta con características  para ser letales para el ser humano, pero no estamos ante el monstruo al que Steven Spielberg nos hizo temer en 1975. Si aún vives con miedo a bañarte en la playa, te vamos a dar motivos para lo contrario.

NO SON DEVORADORES DE HOMBRES

Un dato que puede resultar sorprendente: Hay más 375 especies de tiburón, y solo 12 son peligrosas para el ser humano, y lo que es más tranquilizador, es improbable que se produzca un encuentro entre ambos. Por si esto no fuera suficiente, ni siquiera para el gran tiburón blanco la carne humana resulta apetitosa. Los ictiólogos recalcan que cuando un escualo muerde a una persona lo hace por error, pensando que es uno de los animales que componen su dieta. Dan una dentellada “de prueba” y no repiten. Bien es cierto que el mordisco del gran tiburón blanco puede resultar fatal en casos en los que no se pueda controlar el sangrado, pero no debería producir la muerte.

Más datos tranquilizadores: según el informe anual del ‘Archivo Internacional de Ataque de Tiburones’, en 2017 se produjeron 88 ataques no provocados (aquellos que ocurren sin que exista una provocación previa) de tiburones a humanos, y de ellos cinco resultaron mortales, siendo Estados Unidos el país donde más incidentes se produjeron (53). Según National Geographic, la posibilidad de morir de una caída es de 1 entre 218; por el ataque de un tiburón, 1 entre 3.700.000.  

Como confirman estos datos, los tiburones están lejos de ser la máquina asesina de hombres que en algún momento pudimos imaginar. Un ejemplo de ello es el siguiente vídeo, en el que el buzo Johan Potgieter tiene un encuentro con un gran tiburón blanco y el escualo ni siquiera hace intento de atacarle. 

 LAS AMENAZAS DEL TIBURÓN

El cartílago de tiburón o sus aletas son algunas de las partes más preciadas de cara al uso culinario y/o curativo. La caza extrema y la contaminación de las aguas ha llevado a muchas especies a estar en peligro de extinción. Un ejemplo, quedan menos de 1.000 ejemplares de tiburones nodriza gris.

Los tiburones no ocupan siempre el puesto más alto en la cadena alimenticia, más allá del peligro que entraña el hombre, algunas especies de escualos tienen un depredador por encima de ellos. Las orcas pueden acabar con algunos tiburones de gran tamaño, mientras que las focas o los leones marinos pueden alimentarse de algunas especies pequeñas.

Esto debe servirnos para descartar la idea de que el tiburón es un ser letal que siembra el terror en el océano. El ser humano es más peligroso para los escualos que a la inversa. Matamos anualmente a una media cercana a los dos millones de tiburones.

LA REALIDAD TRAS LA FICCIÓN

‘Tiburón’  fue la película que lo cambió todo. Nos hizo creer que el tiburón era una terrible máquina de matar que no tenía piedad alguna con el hombre. Con los datos que ya hemos analizado queda demostrado que no podía esbozarse una imagen que estuviera más lejos de la realidad que la que lanzó Spielberg en 1975.

Peter Benchley, autor de la novela, publicada en 1974, que inspiró la película, se arrepintió de la imagen que había contribuido a construir sobre el gran tiburón blanco. Con el paso de los años, el escritor pasó a ser un defensor de la conservación de los océanos. Es más, en su novela ‘Shark Trouble’ él mismo se encargó de desmentir la idea que en un primer momento lanzó al mundo. En esta obra asegura que los escualos se alejan por naturaleza del ser humano y que la idea de que son depredadores letales del hombre estaba muy lejos de la realidad.

EL VERDADERO TIBURÓN BLANCO

Si pensamos en un elefante o en una ballena, la imagen que nos viene a la cabeza es la de animales enormes, imponentes, pero sin ningún tipo de intención de hacer daño al hombre (sin que haya una provocación). Pues prestando atención a los datos anteriores, podríamos pensar lo mismo del gran tiburón blanco.

El récord de tamaño registrado por la Asociación Internacional de Pesca Deportiva es de un ejemplar que pesaba 1.208 kilos. Además, su longitud oscila entre los tres y los seis metros. Sin duda, unas dimensiones abrumadoras, que se suma a otros datos sorprendentes, como que la fuerza de su mordida es de 1.8 toneladas, 3 veces más que la de un león y 20 veces más que la de un humano. Además su sistema nervioso les permite detectar vibraciones en el agua a metros de distancia.

Un depredador asombroso que prefiere alejarse del hombre, así es el tiburón blanco más allá del mito.

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