LA REGLA DE LOS TRES 30 PARA EL INCENDIO PERFECTO

Se ha cumplido en el 37% de los incendios de la última década y provoca que los causados por la mano del hombre se mantengan activos durante más tiempo.

Hay una norma que los bomberos y los técnicos forestales tienen grabada: “cuidado con los tres 30”. Este código esconde la clave para la propagación de muchos de los incendios que se producen cada verano. Aunque el 96% de los incendios son intencionados, el 37% de los grandes fuegos originados en la última década se propagó gracias a la regla de los tres 30: 30 grados de temperatura, vientos de más de 30 kilómetros por hora y menos del 30% de humedad.

Con el calentamiento global, cada vez son más los puntos de España en los que se ven temperaturas superiores a los 30º durante varios días seguidos. La desertificación de nuestro país, fruto del aumento de las temperaturas y de la expansión urbanística ayuda que la humedad relativa baje hasta puntos peligrosos (ayuda también la proliferación de árboles como el pino o el abeto, que absorben el agua de la tierra y secan el ambiente). Y a esos dos factores se suman las rachas puntuales de viento.

Estos tres factores pueden hacer que cualquier conato de incendio se convierta en un gran incendio forestal (GIF), que son aquellos que cubren una superficie mayor a las 500 hectáreas. El 67% de los grandes incendios de los últimos diez años tenían detrás a dos de los tres factores.

Pero, además, los ingenieros forestales manejan otros 30 menos conocidos: que haga más de 30 días que no llueve en la región y que la pendiente tenga una inclinación de más del 30% puesto que cuando más inclinada sea la ladera mayor es la propagación del fuego y más difícil será para los equipos de extinción de incendios llegar a ella.

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