¿POR QUÉ SE ECHA SAL EN LA CARRETERA CUANDO HIELA?

Es muy frecuente ver en invierno, con las primeras nevadas, sacos de sal cerca de la carretera y granos de sal en el suelo para evitar que el asfalto se congele, pero ¿por qué se usa?

Un 7% de la producción de sal en España se destina a las carreteras. En total son más de diez millones de euros al año los que destina el Ministerio de Fomento a los elementos que disuelven el hielo. La sal es el más popular y el más antiguo y, aunque comúnmente se cree que lo que hace es derretir el hielo, en realidad no es así. La sal lo que hace en la carretera es evitar la aparición del hielo y la congelación del agua, y todo por culpa de su composición química.

La sal está formada por cristales de cloruro sódico, es decir, por la misma cantidad de cloro que de sodio. Estas dos moléculas tienen una carga distinta (positiva y negativa) lo que hace que permanezcan unidos entre sí (el mismo tipo de reacción que tendría un imán con una pieza metálica).

En el agua pasa algo similar, el hidrógeno y el oxígeno poseen carga negativa y positiva respectivamente, permitiendo que estén unidos. Cuando el agua está a una temperatura muy baja sus moléculas se mueven muy despacio lo que provoca que la atracción de las cargas sea mayor y se solidifique.

Para impedir que esto suceda entra en juego la sal. Al disolverse en agua, esta rompe sus partículas. En ese punto el sodio y el cloro quedan flotando y atraen a sus opuestos (el sodio, de carga positiva se junta con el oxígeno, de carga negativa y el cloro con el hidrógeno) impidiendo que el agua se solidifique a su temperatura habitual y lo haga a unos 21ºC negativos.

Sin embargo, esta práctica, aunque efectiva, está siendo muy cuestionada por los efectos que tiene en el medio ambiente. Al derretirse, la sal va a parar a la tierra y los iones de cloruro son absorbidos por las plantas, atrayendo a los animales y modificando sus patrones. En algunos, como en el caso de las ranas, el exceso de sal en la tierra y el agua causa un desequilibrio en los huevos entre los varones y las hembras, a favor de los machos. Además el agua va a parar a los ríos y lagos y puede provocar la desaparición de algunas especies.

Por último la sal tiene un componente corrosivo muy fuerte que daña los neumáticos de los vehículos y las carrocerías por lo que en algunos países se desaconseja su uso para descongelar las carreteras.

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