EL SUEÑO DE MARTIN LUTHER KING QUE NO SE PUDO CUMPLIR

Hace 50 años, el 4 de abril de 1968, Martin Luther King era asesinado en Memphis después de abanderar la lucha por los derechos civiles a través de la no violencia.

Martin Luther King no era un hombre normal. Tenía un sueño, un sueño que en la década de los 50 en Estados Unidos era similar a la muerte. Martin soñaba con un mundo en el que blancos y negros pudieran ser iguales y libres, sin discriminaciones ni prejuicios. A pesar de que un siglo antes (en 1863) Abraham Lincoln firmaba la proclamación de emancipación y terminaba con la esclavitud que seguía presente en los Estados Confederados del sur de Estados Unidos, los negros seguían sufriendo discriminación racial y segregación.

Podían trabajar, pero no cobraban los días que no lo hicieran, como sí les pasaba a los blancos. Podían viajar en autobús, pero siempre en las zonas reservadas para negros y cediendo el sitio a los blancos. Podían ir a la escuela, pero siempre que no se juntaran con los blancos. “Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después, el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra”, diría en su famoso discurso en Wahsington el 28 de agosto de 1963.

El pastor quería un mundo mejor para sus cuatro hijos y todos los ciudadanos negros y, ante los ataques que sufrían sus fieles y vecinos, empezó a tomar una posición más activa en la lucha por los derechos civiles. Sin embargo, al contrario que otros de los grandes líderes negros de ese momento: King no quería seguir el camino de la violencia para lograr la igualdad. En 1957 viajó a la India, donde se acercó a la filosofía de Gandhi de la no violencia, y la asumió como suya. En su discurso en el Oberlin College, donde recibiría un título de doctor honorífico explicó que “la humanidad debe poner fin a la guerra o la guerra pondrá fin a la humanidad”.

A pesar de su trabajo por la paz, la suya sería una muerte violenta. Algo que pareció haber presagiado la noche antes de ser asesinado. Martin Luther King se encontraba en Memphis para participar en la huelga de trabajadores de recogida de basura afroamericanos que no tenían derecho a la sindicación y que en los días de lluvia (en los que no había servicio de recogida de basuras) no cobraban. La noche antes de morir, en su sermón presagió que su fin ya estaba cerca. “Como a todos, me gustaría tener una vida larga. (…) Pero eso ahora no me preocupa. Solo quiero cumplir la voluntad e Dios. Y él me ha permitido subir a la cima de la montaña. Y desde ahí he visto la tierra prometida. Puede que no llegue a ella con vosotros”, dijo.

Medio siglo después de que James Earl Ray le asesinara con un tiro en la cabeza, la discriminación sigue presente en Estados Unidos impidiendo que el sueño de Martin Luther King sea una realidad. Aunque los negros suponen un 12% de la población, en 2016 de las 509 personas asesinadas por la policía, 123 eran negras lo que supone un 24.16%. Además, según la Comisión de Sentencias de Estados Unidos los hombres negros recibieron sentencias 19,5 veces mayores que los blancos por delitos similares. Esto hace que representen un 40% de la población carcelaria del país. También en el ámbito educativo están en desventaja. A pesar de que 9 de cada 10 niños blancos y negros acceden a la educación básica, los blancos mayores de 25 años tienen más probabilidades de completar estudios superiores.

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