¿PUEDE SER JORDI SÁNCHEZ PRESIDENTE DE LA GENERALITAT?

Carles Puigdemont da un paso a un lado y propone a su número dos como alternativa a la presidencia, pero ¿es viable que Sánchez gobierne desde prisión?

Se abre un nuevo frente en Cataluña. El bloqueo político parece haber dado un nuevo paso hacia una posible solución, con el inconveniente de que la alternativa puede encontrarse con ciertos obstáculos que impidan que se lleve a cabo. El paso atrás de Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat, ha abierto las puertas del gobierno a Jordi Sánchez, quien actualmente se encuentra en la prisión de Soto del Real.

Tras la renuncia del líder de Junts per Catalunya, será Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana, el candidato de la formación independentista para gobernar la Generalitat. Lejos de atisbar un desbloqueo, el hecho de que Sánchez se encuentre en prisión abre un nuevo frente en la política catalana, que se encuentra ahora con la tesitura de que el candidato está en prisión provisional desde el pasado 16 de octubre. Pablo Llarena, juez del Tribunal Supremo, abrió una investigación a Jordi Sánchez por dirigir las concentraciones de los días 20 y 21 de septiembre en Barcelona, cuyo propósito era impedir que la Guardia Civil llevase a cabo la Operación Anubis contra la organización del referéndum del 1 de octubre. Por estos hechos se acusa al líder de ANC de sedición y rebelión.

Debido a su condición de investigado tiene que ser el instructor quien autorice su presencia en el debate de investidura. Y es que, como dispone el artículo 146 del Reglamento de la Cámara autonómica, el candidato debe “presentar, sin límite de tiempo, el programa de gobierno y solicitar la confianza del Pleno”. Actuaciones que, necesariamente, deben producirse en el Parlament, pues es allí donde reside la voluntad popular, como sentó el Tribunal Constitucional al rechazar la investidura de Puigdemont desde Bruselas.

Solo en el caso de que el proceso judicial finalizase con una sentencia de inhabilitación para ostentar cargo público Jordi Sánchez quedaría impedido para ser presidente. Un escenario al que ya se enfrento el expresidente Artur Mas. Es una situación probable, ya que los delitos de sedición y rebelión pueden ser castigados con la inhabilitación.

Pese a todo, que el magistrado Pablo Llarena decida autorizar la salida de Sànchez de la prisión de Soto del Real  es algo improbable, ya que sobre el investigado pesa un riesgo de reiteración delictiva.

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