LOS JÓVENES PIDEN A LA IGLESIA UNA MAYOR IMPLICACIÓN Y DIÁLOGO

Los jóvenes han enviado a los obispos un documento que sirva de preparación para el Sínodo que tendrá lugar en el mes de octubre en el que piden una "Iglesia en salida" que de una mayor voz a los jóvenes.

Del texto, los jóvenes recalcan que es “una reflexión sobre realidades específicas, personalidades, creencias, y experiencias de jóvenes de todo el mundo” realizada a partir de la reunión “de más de 300 jóvenes representantes de todo el mundo” basado a su vez en el trabajo de 15.000 jóvenes.

En varios momentos del documento recalcan su necesidad de que la Iglesia sea, “una Iglesia que es empática y en salida hacia quienes están en las periferias, los perseguidos y los pobres. Una Iglesia atractiva es una Iglesia relacional”, empezando por una mayor presencia “en la calle, dónde todas las personas se encuentran”.

Los jóvenes se lamentan de que, a veces “las parroquias ya no son lugares de conexión” y su mala imagen es derivada de la visión que existe de la Iglesia como una organización “demasiado severa y excesivamente moralista”. Por eso piden una Iglesia “acogedora y misericordiosa, que aprecie sus raíces y patrimonio, y que ame a todos, incluso a aquellos que no siguen los estándares”.

Para ello, los jóvenes ofrecen a la Iglesia una serie de herramientas que refuercen el contacto con los jóvenes. Herramientas multimedia como el uso de las redes sociales, experiencias anuales, arte y belleza o la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud. 

En el documento, los jóvenes piden a la Iglesia que sea un compañero de vida integral que pueda estar presente en todas las áreas importantes del desarrollo de los jóvenes. Dicho acompañamiento comienza en la labor de la Iglesia con la familia, que es para los jóvenes un pilar clave en su desarrollo tanto positiva como negativamente. Por eso, los protagonistas del próximo Sínodo piden al Papa Francisco “apoyar más a las familias y su formación”, para que se produzca una influencia positiva en los jóvenes. Estos pueden tener además otros modelos que deben ser “atractivos, coherentes y auténticos” para ayudar a desarrollar un modelo de vida pleno.

 

“Una característica especialmente importante en un mentor, es el reconocimiento de su propia humanidad”, subrayan. Además “no deberían llevar a los jóvenes a ser seguidores pasivos, sino más bien a caminar a su lado, dejándoles ser los protagonistas de su propio camino”.

 

En esa misma línea “La Iglesia debe involucrar a los jóvenes en sus procesos de toma de decisiones y ofrecerles mayores roles de liderazgo”. Los jóvenes entienden que el encuentro tiene dos actores y por eso se ofrecen para ser “una presencia alegre, entusiasta y misionera dentro de la Iglesia” a través de la creación de “comunidades sólidas en las que los jóvenes puedan compartir sus dificultades y testimonio entre ellos”.

La secularización progresiva que se está desarrollando en diversos países europeos de mayoría cristiana (entre ellos España) preocupa a los jóvenes, que ven cómo en muchos de esos lugares “la libertad de conciencia y la religión están siendo atacadas”. A pesar de ello, se presenta “una oportunidad para la Iglesia de proponer otro ‘camino’ para que los jóvenes vivan su vida”.

A la falta de fe que se produce en muchos jóvenes se unen las dudas sobre las enseñanzas del cristianismo, especialmente aquellas más polémicas. Esto afecta también a los católicos “cuyas convicciones están en conflicto con la enseñanza oficial de la Iglesia” pero que a pesar de ello “siguen deseando ser parte” de ella. Todos ellos desean que la Iglesia muestre de forma más clara y “con mayor profundidad” las enseñanzas del cristianismo.

Es importante para ello ofrecer “una narrativa de la vida” antes que “un discurso teológico abstracto” que no tendrá la misma recepción. “Los jóvenes necesitan encontrarse con la misión de Cristo. Este encuentro necesita ser fomentado en los jóvenes y abordado por la Iglesia” a quien los jóvenes ven como un organismo desconectado “de la persona de Cristo” que necesita ser “testimonio viviente de lo que enseña, testigo auténtico en el camino hacia la santidad, lo que incluye reconocer los errores y pedir perdón por eso”.

En esa línea, los jóvenes han sido muy duros con la Iglesia a la que han pedido “condenar acciones como los abusos sexuales y los malos manejos de poder y dinero”.

Ellos buscan con ilusión el Sínodo de los Obispos sobre “Jóvenes, Fe y Discernimiento vocacional” que se celebrará en octubre de este año y que se realizará a petición del Papa Francisco.

13tv

© 2017 - 13TV S.A.

Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.