CARLOTA RUIZ: "si Dios lo ha permitido es porque tiene un lado bueno, si no no lo permitiría"

¿Cuántas desgracias puede soportar el ser humano? ¿Cómo se puede ver el lado bueno de las cosas ante el sufrimiento? La historia de Carlota es una de esas historias que, vista desde fuera, puede parecer una continuación de tragedias, pero ella no lo ve así

 

. "Me siento tan afortunada, me he sentido cuidada por DIos en todo momento" explica en "El Lado bueno de las Cosas", la sección de Pedro del Castillo de TRECE al día.

 

A los 25 años Carlota Ruiz de Dulanto se encontraba en un campamento en Estados Unidos cuando se desató un tornado que arrancó "un chopo que me cayó encima y me partió la columna". "Pregunté si iba a poder volver a caminar y me dijeron que no, pregunté si podría tener hijos y me dijeron que sí". Mientras otra persona se habría preguntado qué habría pasado de estar un metro más a la izquierda o a la derecha y estar así lejos del árbol, "yo vi que ese árbol podía haberme caído en el cuello en lugar de en la columna". En el momento del accidente llevaba 2 años con su novio Javier: "fue una prueba para él".

La pareja superó ese bache y al poco tiempo se casaron. "Fui del brazo de mis dos hermanos hasta el altar", dice. Juntos tuvieron tres hijas: Mencía, Mariana y Paloma. La menor, Paloma, nació de forma prematura, pesando apenas 500gr. "No era viable, nos daban un panorama tremendo", por eso decidió bautizarla en ese mismo momento, en el hospital. Paloma era tan pequeña que "cabía en las manos". En "ese momento de locura, pedí a la Virgen una niña viva y una niña sana" y la Virgen le respondió.Hoy en día Paloma "es una niña sana" y feliz que ha dado muchas alegrías a sus padres.

Sin embargo, en la vida de Carlota faltaba una nueva prueba que superar. En 2006 Javier falleció de forma repentina. "Era un padrazo, se involucraba muchísimo, adoraba a las niñas". Con la muerte de su marido, Carlota se queda sola con sus tres hijas. "Mi dolor era tremendo y se amplificaba por tres porque tenía que decírselo a las tres niñas". Paloma tenía 5 años, Mariana 9 y Mencía, la mayor, 11 años. "En un momento dado Mencía dice: 'el señor me lo dio, el señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor'. Imagínate a un ratón de 11 años que en un momento así parafrasea a Job y dice la frase adecuada a ese momento". El Lado bueno es que "detrás del mal hay mucho bien, todas las cosas tienen su lado bueno. Porque si Dios lo ha permitido es porque tiene un lado bueno, si no no lo permitiría".

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