GUÍA PARA EVITAR INTOXICACIONES EN VERANO

La subida de las temperaturas provoca un mayor aumento de las intoxicaciones por salmonelosis, listeriosis y campilobacteriosis.

Durante los tres meses de verano se produce un incremento de las intoxicaciones alimentarias. Las causas son principalmente dos: un aumento de las temperaturas y una relajación en el cumplimiento de las normas de higiene y de conservación de los propios alimentos (como puede ser el pescado, que debe estar congelado antes de consumirse para evitar que aparezca la bacteria anisakis).

Los expertos recomiendan seguir una serie de pautas para evitar que una intoxicación alimenticia nos estropee el verano. Sònia Cibrian, médico de familia especialista en nutrición de iSalud.com explica que la primera regla es “prestar especial atención a los alimentos frescos que contienen una gran cantidad de agua, como las frutas y las verduras, y a los alimentos ricos en proteínas, como las carnes, pescados mariscos, huevos mayonesas, lácteos y derivados como cremas y natas”.

Lo principal antes de consumir cualquier alimento es comprobar la fecha de caducidad. En caso de que haya caducado habría que evitar su consumo, especialmente si el producto es fresco.

Controlar la temperatura: el frío ralentiza o detiene muchas de las reacciones químicas que deterioran los alimentos, conservando sus cualidades nutricionales y preservando su calidad sanitaria (razón por la cual en invierno se producen menos intoxicaciones). Por eso mismo, es clave evitar que los alimentos se queden fuera de la nevera una vez cocinados para que no aparezcan las bacterias.

Vaciar el congelador: en el caso de que vayamos a irnos de vacaciones durante varios días, es importante vaciar el congelador para evitar que un corte de luz afecte a los alimentos refrigerados. “Un producto adecuadamente congelado puede aguantar hasta dos días” pero no es posible saber si el corte de la luz ha sido de horas o días y por lo tanto se pueden consumir los alimentos.

Separar alimentos crudos y cocinados: es importante que no estén en contacto para evitar la transmisión de microorganismos mediante contaminación cruzada. En esa línea es importante también cocinar bien los alimentos para asegurarse de que todas las bacterias están neutralizadas.

Reforzar la higiene: antes de manipular cualquier alimento hay que lavar bien las manos con jabón y los utensilios de cocina que se vayan a utilizar, siempre con agua potable o que haya sido esterilizada y esté libre de bacterias. La misma regla se aplica a la limpieza de la cocina: la cocina es la habitación de la casa que más bacterias tiene (más que el baño). Existen productos de limpieza específicos para las encimeras, la nevera o la vitrocerámica que tienen propiedades bacteriostáticas que facilitan las correctas condiciones de higiene en la cocina.

Las intoxicación más común por descuidar estas normas es la salmonelosis por la ingesta de alimentos como el huevo o la mayonesa en mal estado. Sin embargo, también puede aparecer en cualquier alimento crudo de origen animal (carnes, aves o pescados) si no se cocinan correctamente y en algunas frutas o vegetales si no se lavan de forma adecuada.

Además de la salmonelosis existen otras intoxicaciones alimentarias frecuentes en verano como la listeria monocytogenesis, la escherichia coli o la campylobacter, que pueden provocar diarrea, dolor estomacal, náuseas, vómitos e incluso fiebre que nos pueden llevar al hospital.

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