LOS CUIDADORES SON LOS GRANDES OLVIDADOS DEL ALZHEIMER

Las personas encargadas de atender a los enfermos de Alzheimer necesitan atención emocional y social.

Más de 1,2 millones de personas en España sufren alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta con el deterioro cognitivo y trastornos conductuales de quienes lo sufren hasta el punto de olvidarse de sí mismos. En las etapas más avanzadas de la enfermedad se hace casi indispensable la presencia de un cuidador que atienda las necesidades del paciente. Los cuidadores son los grandes olvidados en esta enfermedad que se lleva la memoria de los seres queridos. 

A nivel físico los cuidadores son más vulnerables a problemas de fatiga, problemas de cabeza, anemia, úlceras, diabetes, estrés… todo ello provoca que su sistema inmunológico esté más débil y tengan sensación de malestar general. La dedicación exclusiva al paciente les obliga a colocarse a ellos mismos en un segundo plano, descuidando en un gran número de ocasiones su propia salud.

El cuidador convive en un gran número de ocasiones con el paciente por lo que es imposible para él o ella desconectar de la realidad en la que vive. Psicológicamente se enfrenta a una gran carga emocional ante los cambios del paciente y experimenta sentimientos ambivalentes hacia la persona a la cual empieza a guardar luto cuando el paciente todavía está vivo. Esto provoca ansiedad en más de la mitad de los cuidadores, que en casos más extremos pueden sufrir también depresión.

En el 90% de los casos el cuidador acaba siendo un miembro de la familia, que se encuentra con una situación que le sobrepasa y para la que no tiene apoyos suficientes. El cuidador principal necesita de apoyo tanto en la esfera emocional como social, como explican en Geriatricarea, ya que, “cuanto más descansado esté el cuidador mejor serán los cuidados apropiados”.

 

Para evitar que los cuidadores sufran el síndrome del cuidador quemado hay que seguir una serie de pautas:

Marcarse objetivos a corto y medio plazo: evitar aquellos objetivos a largo plazo para no verlos distantes y desanimarse por su lejanía. Fijar unas expectativas demasiado altas obliga a someterse a un nivel de estrés mayor y frustración.

Salir y tener ratos de desconexión: uno de los mayores problemas que se encuentran los cuidadores es la soledad y el aislamiento. Salir de su entorno de enfermedad para poder relacionarse con otras personas con situaciones diferentes les permitirá distraerse y recuperar su identidad.

Hacer ejercicio y mantener una dieta saludable: para poder cuidar de otro es importante estar bien uno mismo. El ejercicio físico ayuda a equilibrar los niveles de estrés y oxigenarse mientras que una dieta saludable previene la aparición de enfermedades.

Pedir ayuda y saber decir “no”: los cuidadores no profesionales no llegan a todo y no pasa nada por pedir ayuda cuando es necesario o aceptar que no se puede llegar a todo. Poner límites ayudará también a manejar el sentimiento de culpa inherente al cuidado de otra persona.

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