UN BAILE DE MILLONES

Llegamos al cierre del mercado de fichajes más impactante de la historia del fútbol. La pretemporada ha quedado eclipsada durante el verano por el baile de millones que los grandes jeques y clubes de Europa han provocado con sus movimientos. En algún momento, este deporte reventó y las cantidades que se pagan por un jugador se dispararon de forma totalmente descontrolada.

Es cierto que en otras etapas ya nos llevamos las manos a la cabeza por los 75 millones (aún en pesetas) de euros que pagó el Real Madrid por Zidane o los cerca de 96 que costó sacar a Cristiano Ronaldo de Old Traford, pero lo de este verano, con antecedente en el de 2016, en el que Paul Pogba se convirtió en el fichaje más caro de la historia (150 millones de euros para cambiar Turín por Manchester), ha dejado atrás todo lo que habíamos visto hasta ahora. El fútbol, más que nunca, parece un negocio en el que los petrodólares pueden con todo.

222, la cifra mágica

Tras una temporada complicada, el Barcelona afrontaba el periodo estival como una oportunidad para mejorar su plantilla y calmar los ánimos de la afición, pero lo cierto es que nunca hubiéramos imaginado el desenlace del periodo de fichajes para el club catalán. Bartomeu tenía un objetivo claro, fichar un jugador que reforzara la medular, y el nombre elegido era el de Marco Verrati del París Saint-Germain. Las negociaciones con Nasser Al-Khelaïfi, presidente del equipo parisino, no llegaron a buen puerto y Marco finalmente se quedaría en las filas del PSG, pero fue entonces cuando este multimillonario decidió convertirse en el protagonista absoluto del mercado de fichajes. Los rumores coincidían en un nombre: Neymar Jr, estrella del Barça y potencial Balón de Oro. Sacarle del club blaugrana parecía impensable, pero tras un fatigante culebrón (tuit de Piqué, incluido), el 3 de agosto, el crack brasileño acabó firmando por el PSG, previo pago de su cláusula de rescisión: 222 millones de euros. Al-Khelaïfi lograba consumar su revancha personal tras la escandalosa derrota sufrida en el Camp Nou en los octavos de final de la pasada Champions League, un resultado de 6-1 a manos del Barça que supuso la remontada más espectacular de la temporada, y que el dirigente del PSG fue digiriendo hasta lograr que el ‘11’ culé pasará a ser el ‘10’ de París. Un contrato de cinco temporadas en cada una de las cuales el jugador de Sao Paulo se embolsará cerca de 30 millones de euros. Cabe pensar que los motivos que han provocado el traspaso son meramente económicos, pero lo cierto es que supone un desafío deportivo muy interesante para el jugador y un salto de calidad enorme para el equipo. Ney competía por ser el mejor con Cristiano Ronaldo y Messi, y ahora, siendo la estrella del equipo francés, tomará unos galones que en el Barça aún no le correspondían. El rendimiento del brasileño en sus primeros partidos en la Ligue 1 no deja lugar a dudas, es y se siente como una estrella, y parece que esta competición se le queda pequeña, pero está claro que el objetivo es Europa, conquistar la Champions League. Para ello, el equipo parisino también se ha hecho con los servicios de uno de los jugadores con más potencial del mundo, el joven francés de 18 años, Kylian Mbappé, que el pasado 31 de agosto anotaba su primer gol con la camiseta del país galo frente a Holanda, horas después de que se oficializara el traspaso. 180 millones de euros, es lo que pagará la entidad de Al-Khelaïfi al Mónaco el próximo año, pues esta temporada jugará en calidad de cedido (estrategia para evitar el 'Fair Play financiero'). Se estima que el atacante cobrará unos 18 millones de euros al año. Potencia, velocidad y un instinto goleador tremendo son las principales cualidades de una de las joyas del fútbol europeo. Ahora, el PSG cuenta con una de las mejores plantillas del planeta y tiene serios argumentos, al menos sobre el papel, para hacerse con la 'Orejona'.

Mbappé celebrando su primer gol con Francia

El efecto domino

El Barça, con los 222 millones de euros recaudados, se enfrentaba a la difícil tarea de sustituir a uno de los mejores jugadores del mundo. Aun sabiendo que Neymar es insustituible, el objetivo era elegir un nombre que ilusionara a la afición y se sumara a la ya de por sí temible dupla Messi-Suárez. El problema es que cuando el resto de clubes de Europa acaban de ver cómo ingresas una cantidad enorme de dinero, las negociaciones se antojan muy complicadas, y así ha sido. La directiva culé pensó en dos nombres: Phillipe Coutinho, jugador brasileño del Liverpool, y Ousmane Dembelé, la joven estrella francesa del Borussia Dortmund. El francés, tras un duro tira y afloja con el club alemán, ya es jugador del Barcelona tras un traspaso cercano a los 150 millones de euros. Se haga o no con los servicios del atacante del club inglés, lo cierto es que el Barça ha logrado fichar a un jugador muy prometedor, ya que junto a Mbappé, hablamos de la dupla que más ilusiona a Europa.

Dembelé durante su presentación en el Camp Nou

Llegados a este punto parece una obviedad que el fútbol ha alcanzado una fase en la que todo vale y en la que parece algo habitual que los clubes adquieran talento a precios desorbitados, pero lo cierto es que cuando la pelota comienza a rodar de nuevo, la tempestad de millones queda en un segundo plano. Dembelé anotará goles en el Camp Nou, Neymar lo hará en el Parque de los Príncipes, y quién sabe si la Champions nos deparará un cruce entre ambos equipos. Momento en el que el valor real de sus estrellas podrá verse sobre el césped.

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